sábado, 23 de noviembre de 2013

Hola de nuevo hoy les presentaremos

En esta ocasión trataremos el tema del desarrollo psicomotor, en el primer semestre de vida, o sea de los 0 a 6 meses, en la cual la separaremos por meses.
El primer mes: el bebé, debe fijar la vista en un objeto y seguirlo con la mirada. Para evaluar este logro se debe poner al niño acostado boca arriba y mostrar un objeto llamativo, a 20 o 30 cm de distancia y luego moverlo lentamente; es importante que este objeto no tenga sonido. A través de esto podemos determinar casi el niño puede ver y  casi el niño es capaz de interesarse en el medio.



El segundo mes: El niño empieza a interactuar más aún con el medio y las personas, estableciendo apego con sus cercanos; lo demuestra a través de la llamada sonrisa social  (capacidad de responder positivamente frente al acercamiento también positivo de otra persona). Para realizar esto primeramente, la persona debe establecer contacto con el niño, y el responderá a esa situación. También se comunica con gestos, brazos y mirada. Para evaluar esto debemos hablarle al bebé de forma suave y sonriéndole, y debe estar mirando hacia arriba, la persona debe sujetar su nuca para darle seguridad y contención. La respuesta del bebé debe ser la sonrisa.
El tercer mes: El bebé  debe ser capaz de apoyarse con ambos codos, de forma lateral con el codo y apoyarse con sus palmas y los brazos extendidos. Además  el niño o niña, es capaz de tener control en su postura. Para evaluar al lactante se pone boca abajo y luego observar, los brazos deberán estar aproximadamente en ángulo de 90º, y también, se puede poner boca arriba y girar lentamente, permitiendo que el bebé vaya ajustando su postura.



Cuarto mes: el bebé adquiere una postura establece con apoyo en su tronco, separa las manos del cuerpo y logra llevar ambas manos hacia un objeto, y puede mover la cabeza. Para afianzar la postura se debe estimular al niño o niña acostándolo sin apoyo en su contorno.
Para evaluarlo, se recomienda que uno de los padres  ponga al hijo o hija  con poca ropa, para que pueda mover libremente y se sienta cómodo y ofrecerle un juguete a una distancia de de 20 centímetros aproximadas, en el cual se espera  como respuesta  de que él retire sus brazos en forma recta, intentando alcanzar el juguete u objeto y llevárselo hacia la boca.
Quinto mes: En este mes el bebé,  empieza a tomar objetos que le llamen la atención y lo dirige con intención, entre una mano y la otra, la mano está más abierta favoreciendo al pulgar. Para evaluar se muestra al lactante un objeto llamativo a unos 15 cm de él, de manera que lo pueda alcanzar. Ayuda al coordinación ojo-mano.
El sexto mes: El bebé puede imitar unos gestos sencillos, produce algunos sonidos para llamar  la atención, identifica cuando le hablan y quien al seguir el sonido, toma objetos o juguetes y los para entre sus manos y los tira. Para evaluar al niño se debe dejar al niño semisentado en el coche y luego una persona llamarlo por su nombre reconociendo quien habla, hacer algún gesto (sacar la lengua) y esperar si el bebé lo imita, luego pasarle un juguete  y observar si es capaz de pasárselo de una mano a otra y tirarlo.



Es importante recalcar que no todos los bebés logran estas adquisiciones al mismo tiempo de vida, algunos lo logran a antes y otros después, por lo tanto, la información presentada es solo una guía  del desarrollo psicomotor.
Otro punto importante que deben saber los padres es que, a pesar de las capacidades propias del bebé, que provienen de una dotación genética, solo determina una parte de su desarrollo, siendo lo más importante los estímulos que se dan en el medio en el que vive el bebé, siendo de suma importancia la relación que se establecen con su hijo, la atención física y emocional, ayuda a un mejor desarrollo del bebé.
 Según Bronfenbrenner el desarrollo es la acomodación continua entre el individuo y el entorno inmediato de él (la familia). Siendo afectado por los entornos más lejanos (cultura, costumbres, sociedad) (1979). Esto se traduce en que  la familia es muy importante para el buen desarrollo del bebé junto con otros factores como la cultura en que se vive el bebé.




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